La familia debe convertirse en sujeto de la evangelización
La revista Palabra publica en el número de noviembre, una entrevista con Mons. Fisichella sobre la reciente reunión extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización.
Aquí hay algunos pasos.
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—Excelencia, ¿qué balance extrae del Sínodo que acaba de terminar?
—El balance del Sínodo me parece positivo. Como cualquier Sínodo, ha permitido que nos reunamos junto con el Papa y afrontemos una temática extremadamente importante para la vida de la Iglesia hoy, como es el tema de la familia. Me parece que, desde este punto de vista, el Sínodo ha iniciado un camino que, como se sabe, concluir en octubre de 2015. Por tanto, habernos reunido, haber dialogado entre nosotros y, sobre todo, haber constatado la experiencia de toda la Iglesia sobre este tema creo que es un aspecto que ha de subrayarse.
—Como Padre Sinodal, ¿cuál ha sido su experiencia directa de los trabajos del Sínodo?
—Mi experiencia directa ha sido comprobar, una vez más, que la gracia de Dios trabaja y que el Espíritu Santo continúa guiando su Iglesia. Cuando se entra en el aula sinodal hay que olvidar la propia nacionalidad, porque la experiencia de un Sinodo es la de estar en contacto con toda la Iglesia. Es siempre un momento extremadamente importante para la vida de la Iglesia, porque se toca con la mano la síntesis que consigue realizar una acción más grande que nosotros, más allá de nuestras debilidades.
—Y como Pastor, ¿qué querría decir a los fieles de la parroquia más apartada y, sobre todo, a las familias?
—A los fieles de la parroquia más apartada y a las familias les querría decir que han estado en el corazón y en el centro de nuestra atención. Algunas informaciones lanzadas por los medios de comunicación social han hecho creer que en el centro de nuestro debate había otras cuestiones, pero no es así. A todas ellas llega la palabra del Sínodo, para que continúen expresando con fuerza la belleza de la familia y la bella noticia del Evangelio que el Señor ha querido que expresen las familias.
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—¿Cómo conseguir que las familias sean realmente protagonistas de la nueva evangelización?
—La familia debe convertirse en el sujeto de la evangelización. Se sabe que la nueva evangelización comienza desde las personas que están comprometidas en la comunidad cristiana. La nueva evangelización es una de aquellas experiencias importantes que se realizan a partir de nuestra capacidad de reflexionar sobre nuestra fe. Debemos, por tanto, reforzar la fe y ser capaces de comunicar la positividad y la alegría de haber encontrado a Jesucristo. Esto, sin embargo, demasiado a menudo se hace de manera individual. La comunidad cristiana necesita hacer patente cómo, en algunas situaciones particulares, por ejemplo la transmisión de la fe y la formación de las nuevas generaciones, es importante que precisamente la familia, en su conjunto, sea un sujeto. La transmisión de la fe no debe producirse por vía externa, sino ya como transmisión realizada ya en el interior de la familia.
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—El Papa Francisco en sus intervenciones de apertura y clausura de la asamblea ha querido subrayar aquel "cum Petro sub Petro" como garantía del camino de la Iglesia...
—Al final del Sínodo el Papa nos ha dirigido un discurso muy bello, y la ovación de al menos cinco minutos puestos en pie ha subrayado nuestra aprobación. El Papa sigue siendo, naturalmente, el signo de la unidad, la garantía de la permanencia en la ensefianza de Jesucristo y en el compromiso de profundizar en esta ensefianza, para hacerla actual y comprensible a los hombres y a las mujeres de hoy.


